La cerveza está considerada por los checos como la bebida nacional. Negra, clara, mixta, de levadura .... En el mercado checo actualmente hay más de 470 tipos de cerveza.
En los restaurantes checos, en las terrazas y en los clubs la cerveza está inevitablemente en el menú. El número uno lo ocupan sobre todo las cervezas “lager” de primera clase.
En el país, la cerveza no es un lujo y su precio es económico. Por una jarra de medio litro pagaremos entre 17 hasta 30 coronas checas (0,70–1,05 euros). Se consume habitualmente en jarras de medio litro y con una graduación de 10 grados. Eso sí, es posible pedir cervezas de mayor graduación aunque deberás indicarle al camarero tu elección.
La República Checa se jacta de ser la cuna de las cervezas "pilsner" originarias de la ciudad de Plzen. Precisamente de allí es la cerveza más famosa del mundo por su calidad, la Pilsner Urquell, cuyo nombre (Pilsner) era con el que se designaba originariamente a la cerveza rubia en checo.
Otra de las marcas que han alcanzado renombre en el mundo entero es Budejovicky Budvar (conocida internacionalmente como Budweiser) procedente de Ceské Budejovice, la capital de Bohemia del Sur.
Tradición
La tradición de la cerveza en la República Checa se remonta a un tiempo inmemorial. La primera constancia escrita en la que se menciona la cerveza data del 993, mientras que el proceso de elaboración de cerveza apareció por primera vez en los anales de la historia en 1038. Sin embargo, ya se fabricaba y se consumía mucho antes de estas fechas.
Siendo la cerveza una bebida popular (a veces incluso en sustitución de la propia comida) además de tener un sencillo proceso de elaboración, pronto la producción de cerveza quedó sujeta a una serie de normas y reglas que en un principio delegaron el derecho a servir cerveza a tabernas individuales.
Más adelante la licencia de elaboración de cervezas fue transferida a las cervecerías locales. De este modo, por toda la República Checa surgieron pequeñas y grandes cervecerías que satisfacían la demanda de pueblos y ciudades. Aunque muchas de ellas desaparecieron cuando llegó el proceso de producción a gran escala, algunas han sobrevivido hasta nuestros días, y hoy en día pueden ser visitadas (la mayoría de ellas) en distintos recorridos turísticos que incluyen, naturalmente, una degustación del producto.
La historia de la cerveza checa puede ser recorrida en el único y más antiguo Museo de la Cerveza, en Plzen, al igual que en algunas pequeñas cervecerías locales. Como dato, cabe destacar que la producción de cerveza en la República Checa superó en 2007 por primera vez en la historia el límite de 20 millones de hectolitros. Además, las exportaciones de las 45 cervecerías checas subieron a los 3,7 millones de hectolitros de cerveza.
Marcas
Además de las ya mencionadas Pilsner Urquell y Budejovicky Budvar existen otras marcas muy conocidas y apreciadas no tan solo en su país sino también en todo el mundo cómo: Gambrinus, Staropramen, Krušovice, Radegast (), Bernard, Velkopopovický kozel entre otras.
Aparte de ellas en la República Checa existen pequeñas fábricas locales de cerveza entre las que se encuentran también las cervecerías clásicas – por ejemplo Eggenberg en Ceský Krumlov.
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